El 19 de febrero los /as diputados de LLA y sus aliados aprobaron el proyecto de reforma laboral impulsado por el gobierno de Milei. Esta semana vuelve al senado para intentar aprobarla definitivamente. Un proyecto que viene a coronar, aunque en realidad vienen por más, un programa económico de destrucción de la industria nacional, con ella miles de puestos de trabajo (solo para poner un ejemplo el mismo día que se trató la Ley cerró FATE dejando 920 trabajadores en la calle). En dos años de gobierno de Milei han cerrado 22.000 empresas y se perdieron 270.000 puestos de trabajo privado más los 70.000 despidos del estado nacional. Un programa económico de ahogo y abandono de las Universidades públicas y del sistema científico y tecnológico, las que permiten movilidad social ascendente y el desarrollo científico independiente.
Con el argumento de terminar con la industria del juicio laboral (que en los hechos solo representa el 1% de los trabajadores registrados), el proyecto de Reforma laboral lo que busca es romper la negociación colectiva, facilita el despido al reducir los costos indemnizatorios y flexibilizar la contratación. Se implementa un fondo de asistencia laboral (FAL) para sustituir la indemnización tradicional, se amplía el periodo de prueba, se limitan conceptos de cálculo para los pagos de despido y se permite el pago de indemnizaciones en cuotas. La creación del FAL no es otra cosa que la quita del 3% de aportes patronales para nuestras jubilaciones, es decir, ese 3% que ahora va al ANSES iría al FAL. Se desfinancia entre 3000 y 5000 millones de dólares anuales el ANSES, lo que representa 11 millones de jubilaciones mínimas en la actualidad. Pero el fin de este fondo no es financiar los despidos sino financiar el Tesoro (expresiones más o menos del ministro de economía Caputo). Con la de los jubilados/as, con la nuestra, seguimos pagando las deudas contraídas por Caputo. Una política que responde a los mandatos del FMI y grupos hegemónicos de Argentina y alineada con las grandes potencias. La creación del banco de horas no es otra cosa que la eliminación de las horas extras, afectando a miles de trabajadores/as, que padecerán la imprevisibilidad de sus horarios laborales y la baja de sus ingresos.
El otro punto clave de la reforma es debilitar la acción colectiva con cambios en la regulación del derecho a huelga (contrario al derecho de huelga establecido en el art. 14 bis de la Constitución Nacional), la negociación colectiva y las asociaciones sindicales, y abre un procedimiento que amenaza a todos los convenios colectivos vigentes en la actualidad, afectando los derechos consagrados en ellos, elimina los pisos salariales, se ponen en discusión las categorías laborales, la cantidad de delegados, el régimen de licencias, el reconocimiento del día del trabajador de la actividad, el funcionamiento de las comisiones paritarias, los límites a las sanciones, el derecho a ocupar puestos superiores. Volver a negociar todo desde cero.
Eliminación del estatuto del periodista; transferencia del fuero laboral a CABA, dejando a miles de abogados/as sin trabajo y afectando el futuro profesional de muchos que eligen esa especialidad.
No hay un solo artículo en esta reforma a favor de los /as trabajadores/as, todos son regresivos en cuanto a derechos conquistados, NO HAY MODERNIZACIÓN, HAY PRECARIZACIÓN Y DISCIPLINAMIENTO.
En noviembre de 2025 el gobierno debió aplicar la ley 27.795 de Financiamiento Universitario que conquistamos en las calles con las 3 históricas marchas federales acompañados por el conjunto del pueblo, abonando el 51% de aumento en concepto de deuda salarial acumulada, lejos de ello el 18/02 el poder ejecutivo ingresó al congreso para su discusión una nueva Ley de financiamiento universitario que modifica la 4 veces aprobada por el congreso nacional. El actual proyecto no prevé la recuperación de la pérdida del 2025 y propone un esquema de “aumento” salarial 12,3% para todo el 2026 (con una inflación proyectada del 22%) en 3 cuotas de 4,1% a pagar en marzo, julio y septiembre (Art. 5º).
Así como luchamos contra el ahogo presupuestario para las universidades públicas y como parte del pueblo trabajador que hace girar los engranajes para producir la riqueza de nuestro país, debemos enfrentar esta reforma regresiva que nos retrotrae 100 años.
Ya lo hemos hecho antes, ningún plan de gobierno es imparable cuando el pueblo se une en defensa de sus derechos. Por ello resulta imprescindible continuar, profundizar y masificar la lucha y alentar la unidad con el conjunto de la clase trabajadora, el pueblo y la juventud, con el objetivo de defender lo conquistado y recuperar lo perdido.