RECUPERAR EL SALARIO: LA PARITARIA DEL 1° DE SEPTIEMBRE DEBE DAR RESPUESTAS

Desde diciembre de 2023, los salarios de la docencia universitaria y preuniversitaria vienen perdiendo sistemáticamente frente a la inflación.

A julio de 2026, la inflación acumulada alcanzó el 328,6%, mientras que la actualización salarial fue del 226,8%. Como consecuencia, nuestro salario perdió un 23,8% de poder adquisitivo.

Para recuperar la capacidad de compra que teníamos en noviembre de 2023, sobre el salario de julio se necesita una actualización del 31,2%. No es un aumento por encima de la inflación: es lo necesario para recuperar lo perdido.

El aumento del 21,33% de junio redujo parcialmente la deuda salarial, pero no alcanzó para recomponerla. En julio, con una inflación del 2,1% y sin aumento salarial, la deuda volvió a crecer.

Por eso, la paritaria nacional del 1° de septiembre es una instancia central. No puede ser una mera formalidad: debe permitir saldar la deuda salarial acumulada y establecer un mecanismo que garantice actualizaciones mensuales, como mínimo, equivalentes a la inflación.

Además, la convocatoria es una obligación establecida por la Ley de Financiamiento Universitario. El Gobierno debe cumplir la ley, cumplir la medida cautelar y pagar la deuda salarial.

La defensa del salario es también la defensa de la Universidad Pública. Sin salarios dignos, se expulsan docentes e investigadores, se dificulta la incorporación de nuevas generaciones y se debilita la producción de conocimiento.

El 1° de septiembre, el Gobierno tiene que dar respuestas.

La ley se cumple.
La deuda salarial se paga.
Sin salarios dignos no hay Universidad Pública posible.